El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple (VHS). Puede producir ampollas, úlceras, picor o dolor en la zona genital, aunque muchas personas infectadas no presentan síntomas o son tan leves que pasan desapercibidos.
Existen dos tipos principales: VHS-1 y VHS-2. Aunque el VHS-1 se relaciona tradicionalmente con el herpes labial, también puede causar herpes genital, especialmente mediante contacto oral-genital. El VHS-2 es la principal causa de herpes genital recurrente.
La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de 520 millones de personas de 15 a 49 años tienen infección por VHS-2 en el mundo.
Qué es el herpes genital
Después de la infección, el virus permanece latente en los ganglios nerviosos y puede reactivarse periódicamente. Esto explica que una persona pueda presentar nuevos brotes meses o años después de la infección inicial.
El herpes genital causado por VHS-2 suele producir más recurrencias que el causado por VHS-1. Puedes consultar las Guías Europeas 2024 para el manejo del herpes genital.
Síntomas del herpes genital
Muchas infecciones son asintomáticas. Cuando aparecen síntomas pueden incluir:
- Hormigueo, picor, ardor o dolor en la zona genital.
- Pequeñas ampollas agrupadas.
- Úlceras dolorosas al romperse las vesículas.
- Dolor al orinar.
- Inflamación de los ganglios de la ingle.
- Dolor genital o anal.
En un primer episodio también pueden aparecer fiebre, malestar general, dolor muscular o cefalea. Los brotes posteriores suelen ser más cortos y menos intensos.
Cómo se contagia el herpes genital
El herpes se transmite principalmente mediante el contacto directo piel con piel o de mucosas durante las relaciones vaginales, anales u orales.
El riesgo es mayor cuando existen vesículas, úlceras o síntomas iniciales como picor y hormigueo. Sin embargo, también puede transmitirse cuando no existen lesiones visibles debido a la eliminación asintomática del virus.
Los preservativos reducen el riesgo de transmisión, pero no lo eliminan completamente porque pueden quedar zonas de piel infectadas fuera del área cubierta.
¿Cómo se diagnostica el herpes genital?
El aspecto de las lesiones puede orientar el diagnóstico, pero no siempre es suficiente porque existen otras enfermedades que pueden causar úlceras o lesiones genitales.
Cuando hay una lesión activa, las guías europeas recomiendan confirmar el diagnóstico mediante detección directa del virus, preferentemente mediante PCR de una muestra obtenida de la lesión. También es recomendable diferenciar si se trata de VHS-1 o VHS-2, ya que el riesgo de recurrencias es diferente.
Las pruebas de anticuerpos en sangre no se recomiendan de forma rutinaria en todas las personas sin síntomas, aunque pueden ser útiles en determinadas situaciones clínicas.
Tratamiento del herpes genital
Actualmente no existe un tratamiento que elimine definitivamente el virus, pero los antivirales disminuyen la duración y la intensidad de los síntomas y pueden reducir las recurrencias.
Los principales antivirales utilizados son:
- Aciclovir.
- Valaciclovir.
- Famciclovir.
El tratamiento debe ser pautado por un profesional sanitario en función de si se trata del primer episodio, una recurrencia o un tratamiento preventivo continuado.
Primer episodio de herpes genital
El primer episodio puede ser más prolongado e intenso, por lo que se recomienda tratamiento antiviral oral aunque inicialmente los síntomas sean leves.
Las pautas suelen mantenerse durante varios días y conviene iniciarlas cuanto antes. Puedes consultar las recomendaciones de los CDC sobre tratamiento del herpes genital.
Tratamiento de los brotes recurrentes
En personas que ya conocen sus síntomas, el tratamiento antiviral episódico resulta más eficaz cuando se inicia durante el pródromo —hormigueo, picor o ardor— o en las primeras 24 horas desde la aparición de las lesiones.
Por este motivo, en pacientes con recurrencias puede ser útil disponer previamente de la medicación prescrita para iniciar el tratamiento cuando aparecen los primeros síntomas.
Tratamiento supresor: cuando el herpes aparece con frecuencia
Cuando los brotes son frecuentes, intensos o afectan mucho a la calidad de vida puede plantearse un tratamiento antiviral diario o supresor.
Según los CDC, la terapia supresora puede reducir las recurrencias por VHS-2 aproximadamente un 70-80% en personas con brotes frecuentes.
Además, el tratamiento supresor con valaciclovir puede disminuir el riesgo de transmisión del VHS-2 a una pareja susceptible. En un ensayo clínico realizado en parejas serodiscordantes, el valaciclovir diario redujo significativamente la transmisión. Puedes consultar el estudio publicado en The New England Journal of Medicine.
Cómo evitar contagiar el herpes genital
- Evita las relaciones sexuales durante un brote o cuando notes hormigueo, ardor o picor previo.
- Utiliza preservativo de forma correcta y sistemática.
- Informa a la pareja para que pueda tomar decisiones sobre prevención y pruebas diagnósticas.
- Si los brotes son frecuentes, consulta si está indicado un tratamiento antiviral supresor.
- Evita el sexo oral si existe un herpes labial activo, ya que el VHS-1 puede transmitirse a los genitales.
Estas medidas reducen el riesgo, pero ninguna permite garantizar una protección del 100% porque puede existir eliminación viral asintomática.
Trucos para aliviar las molestias durante un brote
Además del tratamiento indicado, algunas medidas sencillas pueden mejorar el confort:
- Mantén la zona limpia y seca.
- Lava suavemente con agua y evita productos perfumados o irritantes sobre las lesiones.
- Utiliza ropa interior transpirable y prendas holgadas.
- Un baño con agua templada puede aliviar el dolor.
- Evita manipular o romper las vesículas.
- Lávate las manos después de tocar accidentalmente las lesiones.
Herpes genital y embarazo
El herpes genital durante el embarazo requiere seguimiento médico porque, aunque la transmisión al recién nacido es poco frecuente, el herpes neonatal puede ser grave.
El riesgo es especialmente importante cuando la mujer adquiere por primera vez la infección genital al final del embarazo. Si estás embarazada y tú o tu pareja tenéis antecedentes de herpes genital, debes comunicarlo al profesional que controla el embarazo.
¿El estrés provoca brotes de herpes?
El virus puede permanecer inactivo durante largos periodos y reactivarse. Algunas personas relacionan sus recurrencias con enfermedad, fiebre, estrés, menstruación o falta de descanso, aunque los desencadenantes varían mucho entre individuos.
Identificar los factores que coinciden repetidamente con los brotes puede resultar útil, pero no existe una dieta específica ni un suplemento que haya demostrado eliminar el herpes genital.
Cuándo consultar al médico
Conviene consultar si aparecen por primera vez ampollas o úlceras genitales, si tienes síntomas intensos, dificultad para orinar, fiebre importante, lesiones que no mejoran, brotes muy frecuentes, inmunosupresión o embarazo.
Además, ante un diagnóstico de herpes genital puede ser recomendable valorar otras infecciones de transmisión sexual según los antecedentes y factores de riesgo.
Bibliografía
Centers for Disease Control and Prevention. (2021). Genital herpes: Sexually transmitted infections treatment guidelines.
Corey, L., Wald, A., Patel, R., et al. (2004). Once-daily valacyclovir to reduce the risk of transmission of genital herpes. The New England Journal of Medicine, 350(1), 11-20. https://doi.org/10.1056/NEJMoa035144
Patel, R., Moran, B., Clarke, E., et al. (2024). 2024 European guidelines for the management of genital herpes. Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. https://doi.org/10.1111/jdv.20450
World Health Organization. (2025). Virus del herpes simple. Organización Mundial de la Salud.








