La pancreatitis es la inflamación del páncreas, un órgano situado detrás del estómago que desempeña funciones fundamentales en la digestión y en el control de la glucosa.
Puede aparecer de forma repentina, como pancreatitis aguda, o mantenerse y producir daños progresivos en el páncreas, como ocurre en la pancreatitis crónica.
El síntoma más característico es un dolor intenso en la parte superior del abdomen que puede irradiarse hacia la espalda. La pancreatitis puede llegar a ser grave, por lo que ante síntomas compatibles es importante recibir valoración médica. Puedes consultar la información para pacientes del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK).
Qué función tiene el páncreas
El páncreas tiene dos grandes funciones:
- Función digestiva: produce enzimas que ayudan a digerir grasas, proteínas e hidratos de carbono en el intestino.
- Función hormonal: produce hormonas como la insulina y el glucagón, fundamentales para regular la glucosa en sangre.
Cuando existe pancreatitis, el tejido pancreático se inflama y puede alterarse el funcionamiento normal de estas enzimas y hormonas.
Pancreatitis aguda y pancreatitis crónica
Pancreatitis aguda
La pancreatitis aguda aparece de forma repentina. Muchos casos evolucionan favorablemente en pocos días con el tratamiento adecuado, pero aproximadamente una quinta parte puede presentar complicaciones importantes, como necrosis pancreática o fallo orgánico.
Las guías 2024 del American College of Gastroenterology destacan la importancia de identificar precozmente a los pacientes con riesgo de evolución grave.
Pancreatitis crónica
En la pancreatitis crónica existe una inflamación mantenida y un daño progresivo del páncreas que puede llegar a ser irreversible.
Con el tiempo puede disminuir la producción de enzimas digestivas, provocando mala digestión, pérdida de peso y heces grasas, y también puede alterarse la producción de insulina y aparecer diabetes.
Síntomas de pancreatitis
El síntoma principal es el dolor en la parte superior del abdomen. Puede comenzar bruscamente o aumentar de forma progresiva y extenderse hacia la espalda.
Otros síntomas pueden ser:
- Náuseas y vómitos.
- Abdomen inflamado o doloroso al tocarlo.
- Fiebre.
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Pérdida de apetito.
- Pérdida de peso, especialmente en pancreatitis crónica.
- Heces grasas, voluminosas o malolientes cuando existe insuficiencia pancreática.
El NIDDK recomienda buscar atención médica inmediata ante dolor abdominal intenso o progresivo acompañado de vómitos, fiebre, dificultad respiratoria, taquicardia o ictericia.
Cuáles son las causas de un páncreas inflamado
Las dos causas clásicas de pancreatitis aguda son los cálculos biliares y el consumo elevado de alcohol.
También puede producirse por:
- Triglicéridos muy elevados, especialmente cuando alcanzan cifras superiores a 1.000 mg/dl.
- Determinados medicamentos.
- Concentraciones elevadas de calcio en sangre.
- Traumatismos abdominales.
- Determinadas alteraciones genéticas.
- Procedimientos como la CPRE.
- Enfermedades autoinmunes.
- Obstrucciones del conducto pancreático.
- Algunas infecciones.
En algunos pacientes no es posible identificar una causa concreta y se habla de pancreatitis idiopática.
¿Cómo se diagnostica la pancreatitis?
El diagnóstico de pancreatitis aguda suele establecerse cuando se cumplen al menos dos de estos criterios:
- Dolor abdominal característico.
- Elevación importante de las enzimas pancreáticas, especialmente lipasa, en sangre.
- Alteraciones compatibles en pruebas de imagen.
Además de las analíticas, pueden realizarse ecografía abdominal, TAC, resonancia magnética u otras pruebas según el caso.
Las actuales guías del American College of Gastroenterology recomiendan utilizar la ecografía para investigar posibles cálculos biliares y reservar el TAC inicial para situaciones en las que el diagnóstico sea dudoso o el paciente no mejore como se esperaba.
Tratamiento de la pancreatitis
Una pancreatitis aguda generalmente requiere valoración hospitalaria. El tratamiento dependerá de la gravedad y de la causa e incluye control del dolor, hidratación adecuada y soporte nutricional.
En la pancreatitis leve ya no se recomienda necesariamente mantener al paciente varios días en ayunas. Siempre que exista tolerancia, las guías actuales favorecen la reintroducción precoz de la alimentación oral.
Si existen cálculos biliares puede ser necesario tratar la obstrucción y, en muchos pacientes, extirpar posteriormente la vesícula biliar para reducir el riesgo de nuevos episodios.
Los antibióticos no se utilizan de forma rutinaria simplemente porque exista pancreatitis; se reservan para determinadas situaciones en las que existe infección.
Alimentación después de una pancreatitis
La alimentación debe adaptarse a la fase de la enfermedad y a la tolerancia individual. Tras una pancreatitis aguda leve puede retomarse progresivamente una alimentación normal, generalmente evitando inicialmente comidas muy grasas o difíciles de digerir si producen molestias.
En la pancreatitis crónica es especialmente importante prevenir la desnutrición. Algunas personas necesitan enzimas pancreáticas con las comidas porque su páncreas ya no produce suficientes enzimas digestivas.
En esos casos también puede ser necesario controlar los niveles de vitaminas liposolubles A, D, E y K y valorar de forma individualizada la alimentación.
Si necesitas una pauta nutricional adaptada a una patología digestiva puedes consultar el servicio de dieta personalizada por patologías de Dieta Coherente.
¿Hay que eliminar completamente las grasas?
No necesariamente. Una recomendación excesivamente restrictiva en grasas puede reducir demasiado la ingesta energética y favorecer pérdida de peso o déficits nutricionales.
La cantidad de grasa debe adaptarse a la causa de la pancreatitis, los síntomas, los triglicéridos y, especialmente en pancreatitis crónica, a la existencia de insuficiencia pancreática y al tratamiento con enzimas.
En cualquier caso, conviene priorizar una alimentación equilibrada y evitar comidas muy copiosas o especialmente grasas si provocan dolor o mala digestión.
Alcohol y tabaco en la pancreatitis
Las personas que han sufrido pancreatitis deben evitar el consumo de alcohol, especialmente cuando este ha podido participar en el origen de la enfermedad.
También es importante dejar de fumar, ya que el tabaco está relacionado con la progresión de la pancreatitis crónica. Puedes consultar las recomendaciones del National Institute for Health and Care Excellence (NICE).
Cuándo acudir a urgencias
Un dolor abdominal intenso y persistente, especialmente si se extiende hacia la espalda y se acompaña de vómitos, fiebre, dificultad para respirar, taquicardia o ictericia, requiere valoración médica urgente.
La pancreatitis no debe intentar diagnosticarse ni tratarse únicamente mediante cambios en la alimentación o suplementos.
Bibliografía
National Institute for Health and Care Excellence. (2020). Pancreatitis. NICE Guideline NG104.
National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. (2025). Pancreatitis. National Institutes of Health.
Tenner, S., Vege, S. S., Sheth, S. G., Sauer, B., Yang, A., Conwell, D. L., Yadlapati, R. H., & Gardner, T. B. (2024). American College of Gastroenterology Guidelines: Management of acute pancreatitis. The American Journal of Gastroenterology, 119(3), 419-437. https://doi.org/10.14309/ajg.0000000000002645








