Casi todos hemos notado alguna vez esa sensación de hormigueo, adormecimiento o «pinchazos» en las manos o los pies. Se llama parestesia y, aunque la mayoría de las veces es pasajera e inofensiva, en ocasiones es una señal que conviene no ignorar, sobre todo cuando se repite o se mantiene en el tiempo.
En la farmacia es una consulta muy frecuente: «se me duermen las manos por la noche», «noto hormigueo en los pies»… Entender por qué ocurre ayuda a saber cuándo basta con un pequeño cambio de hábitos y cuándo hay que acudir al médico.
Qué es la parestesia
La parestesia es una alteración de la sensibilidad que se percibe como hormigueo, entumecimiento, quemazón o sensación de «corriente».
Se produce cuando un nervio se ve presionado o cuando su funcionamiento se altera por alguna causa interna.
Conviene distinguir dos situaciones. La parestesia transitoria es la más común y benigna: aparece al mantener una postura mucho tiempo —el clásico «se me ha dormido el pie»— y desaparece al movernos.
La parestesia persistente o recurrente, en cambio, se repite sin causa aparente o no se alivia, y es la que merece una valoración médica.
Cómo se manifiesta
Además del hormigueo, la parestesia puede acompañarse de entumecimiento, sensación de frío o calor, pinchazos o una ligera pérdida de sensibilidad.
Suele afectar a manos, pies, brazos o piernas y su intensidad varía mucho de una persona a otra.
Por qué aparece: causas más frecuentes
- Presión o mala postura, que comprime temporalmente un nervio (dormir sobre el brazo, cruzar las piernas mucho rato).
- Problemas de circulación, que reducen el riego sanguíneo a las extremidades.
- Déficit de vitaminas del grupo B, especialmente la B12, esencial para el sistema nervioso.
- Diabetes: la neuropatía diabética es una causa frecuente de hormigueo mantenido en pies y manos.
- Atrapamientos nerviosos, como el síndrome del túnel carpiano en la muñeca.
- Algunos medicamentos que pueden producir parestesias como efecto secundario.
Parestesia y déficit de vitamina B12
La vitamina B12 es imprescindible para mantener sanas las fibras nerviosas. Cuando falta, uno de los primeros síntomas puede ser precisamente el hormigueo en manos y pies, junto con cansancio, debilidad o problemas de memoria.
El déficit es más habitual de lo que parece, sobre todo en personas mayores, en dietas vegetarianas o veganas y en quienes toman ciertos fármacos para el estómago o la diabetes.
La buena noticia es que, detectado a tiempo con una analítica, suele corregirse con facilidad.
Parestesia y diabetes
En personas con diabetes, el hormigueo persistente en los pies puede ser una señal de neuropatía diabética, una complicación derivada del daño que los niveles altos de glucosa provocan en los nervios.
Por eso, ante un hormigueo que no cede en una persona diabética, es importante no restarle importancia y comentarlo con el equipo médico.
Especial atención en las personas mayores
Con la edad se acumulan varios de estos factores a la vez: peor circulación, mayor probabilidad de déficit de B12 (porque se absorbe peor), diabetes o el uso de varios medicamentos.
Por eso, en personas mayores el hormigueo persistente merece más atención y un buen seguimiento. Si quieres profundizar, esta guía sobre el hormigueo en manos y pies en personas mayores explica cuándo puede ser una señal de alarma y cómo abordarlo.
Qué puedes hacer en tu día a día
Para la parestesia ocasional y como medida general de prevención, ayudan hábitos sencillos:
- Evitar posturas mantenidas que compriman brazos o piernas, y cambiar de posición con frecuencia.
- Moverte y hacer ejercicio suave para favorecer la circulación.
- Cuidar la alimentación, asegurando un buen aporte de vitaminas del grupo B.
- Controlar los niveles de azúcar si tienes diabetes.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol, que puede dañar los nervios.
El papel de la farmacia
En la farmacia podemos orientarte sobre las posibles causas del hormigueo, revisar si alguno de tus medicamentos puede estar relacionado y aconsejarte sobre cuándo conviene acudir al médico.
Lo que no recomendamos es automedicarse con suplementos «por si acaso»: un déficit de B12, por ejemplo, debe confirmarse con una analítica antes de suplementar, porque tomar vitaminas sin necesidad no soluciona el problema y puede retrasar el diagnóstico de la causa real.
Cuándo consultar
Conviene acudir al médico si el hormigueo:
- Es persistente o frecuente y no se alivia al moverse.
- Afecta siempre a la misma zona o se extiende a otras partes del cuerpo.
- Se acompaña de debilidad, pérdida de fuerza, dolor o dificultad para caminar.
- Aparece tras iniciar un nuevo medicamento.
En resumen
La parestesia ocasional suele ser inofensiva y se resuelve sola. Pero cuando el hormigueo es persistente —especialmente en personas mayores, diabéticas o con posible déficit de B12— es mejor consultarlo.
Detectar la causa a tiempo permite tratarla y prevenir complicaciones, y a menudo la solución es más sencilla de lo que se piensa.
Si tienes cualquier pregunta sobre este tema u otro cualquiera de salud, ponte en contacto con nosotros y encantados te asesoraremos!
Contenido en colaboración con Quida







