Desgaste articular: cómo prevenirlo y cuidar las articulaciones

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Dra. Amil López Viéitez
Dra. Amil López Viéitez Farmacéutica titular de Farmacia Viéitez López (colegiada PO-1981).
Dietista-nutricionista (colegiada GA00073).
Directora del Centro de Nutrición Dieta Coherente.

El desgaste articular es cada vez más frecuente debido, entre otros factores, al envejecimiento de la población, el sobrepeso, determinadas lesiones y la sobrecarga de las articulaciones. La artrosis afecta actualmente a unos 528 millones de personas en todo el mundo y constituye una causa importante de dolor y discapacidad.

Sin embargo, la artrosis no debe considerarse una consecuencia inevitable de hacerse mayor. Mantener un peso saludable, conservar una musculatura fuerte, realizar ejercicio y cuidar determinados hábitos puede ayudar a mantener la funcionalidad de las articulaciones.

Puedes consultar los datos actualizados en la Organización Mundial de la Salud sobre artrosis.

¿Qué es el desgaste articular?

Una articulación es la zona de unión entre dos o más huesos y está formada por diferentes estructuras, como cartílago, hueso, cápsula articular, ligamentos, tendones y músculos.

Cuando alguna de estas estructuras se deteriora pueden aparecer dolor, rigidez, inflamación, pérdida de movilidad o dificultad para realizar actividades cotidianas.

La causa más frecuente es la artrosis, una enfermedad que no afecta únicamente al cartílago, sino al conjunto de la articulación y los tejidos que la rodean.

¿Qué articulaciones sufren más desgaste?

La artrosis puede afectar a prácticamente cualquier articulación, aunque es especialmente frecuente en:

  • Rodillas.
  • Caderas.
  • Manos y dedos.
  • Base del pulgar o rizartrosis.
  • Columna vertebral.

Según la OMS, la rodilla es la localización más frecuente de artrosis a nivel mundial.

¿Por qué se desgastan las articulaciones?

No existe una única causa. Entre los principales factores relacionados con el desarrollo de artrosis se encuentran:

  • Edad: el riesgo aumenta con los años, aunque envejecer no implica necesariamente desarrollar artrosis.
  • Sobrepeso y obesidad: aumentan la carga mecánica, especialmente sobre rodillas y caderas, y también pueden influir a través de mecanismos metabólicos e inflamatorios.
  • Lesiones o traumatismos previos: una lesión articular puede aumentar el riesgo de artrosis años después.
  • Genética: determinadas personas presentan una mayor predisposición.
  • Movimientos repetitivos y sobrecarga: algunas actividades laborales y deportivas someten determinadas articulaciones a un estrés repetido.
  • Alteraciones biomecánicas o inestabilidad articular.
  • Debilidad muscular: una musculatura insuficiente puede reducir la estabilidad y protección de la articulación.
  • Enfermedades articulares previas, como determinados procesos inflamatorios.

Cómo prevenir el deterioro de las articulaciones

Las medidas más eficaces no consisten en dejar de utilizar la articulación. Al contrario, mantenerse activo es fundamental.

Practicar ejercicio regularmente

El ejercicio terapéutico constituye uno de los pilares del tratamiento de la artrosis. Combinar fortalecimiento muscular, ejercicio aeróbico y movilidad ayuda a mejorar la función y puede disminuir el dolor.

Caminar, nadar, montar en bicicleta o realizar ejercicios de fuerza adaptados son buenas opciones. La intensidad debe ajustarse a la situación individual y a la articulación afectada.

Las recomendaciones europeas actuales sitúan el ejercicio, la educación y el control del peso entre las medidas fundamentales para la artrosis de rodilla y cadera.

Mantener un peso saludable

En personas con sobrepeso u obesidad, reducir peso puede disminuir la carga sobre las articulaciones de las extremidades inferiores y mejorar el dolor y la funcionalidad.

La combinación de alimentación y ejercicio ofrece especialmente buenos resultados. Si existe artrosis y necesitas mejorar tu alimentación, puedes consultar nuestra dieta recomendada para artrosis y artritis en Dieta Coherente.

Cuidar la alimentación

No existe un alimento capaz de regenerar por sí solo el cartílago. Lo recomendable es seguir un patrón alimentario variado basado en verduras, frutas, legumbres, pescado, frutos secos, aceite de oliva y alimentos poco procesados.

Un patrón de alimentación de este tipo también ayuda a controlar el peso y el estado metabólico. Puedes ampliar información en nuestra guía sobre dieta antiinflamatoria y hábitos para reducir la inflamación.

Evitar sobrecargas innecesarias

Una buena técnica deportiva y laboral, una musculatura adecuada, adaptar determinadas tareas y utilizar ayudas técnicas cuando están indicadas pueden disminuir la sobrecarga de una articulación.

En personas con problemas de movilidad o inestabilidad, bastones, ortesis u otras ayudas pueden resultar útiles, aunque no están indicados de forma sistemática para todas las personas con artrosis.

Suplementos para las articulaciones: ¿funcionan?

Los suplementos pueden resultar interesantes en algunos pacientes, pero no sustituyen al ejercicio, al control del peso ni al tratamiento pautado. Además, la evidencia varía mucho según el ingrediente y la formulación.

Glucosamina y condroitina

La glucosamina y el condroitín sulfato son componentes relacionados con la matriz del cartílago y llevan años utilizándose en complementos para las articulaciones.

Sin embargo, los resultados de los estudios son contradictorios. Algunas investigaciones encuentran mejoría sintomática con determinadas formulaciones, mientras que guías como NICE no recomiendan glucosamina para el tratamiento rutinario de la artrosis por falta de evidencia sólida de beneficio.

Por ello, no es correcto afirmar que prevengan de forma demostrada el desgaste articular.

Colágeno tipo II no desnaturalizado

El colágeno tipo II no desnaturalizado o nativo (UC-II) se ha estudiado principalmente en artrosis de rodilla. Algunos ensayos clínicos han utilizado dosis de aproximadamente 40 mg al día y han observado mejorías en dolor, rigidez y función.

Una revisión de los estudios disponibles sobre UC-II y artrosis de rodilla considera los resultados prometedores, aunque señala que todavía son necesarios ensayos de mayor tamaño y duración antes de recomendar su uso de forma generalizada.

Cúrcuma y curcumina

Los curcuminoides son compuestos de la cúrcuma con propiedades biológicas relacionadas con la respuesta inflamatoria. Diversos ensayos han estudiado su posible utilidad para reducir el dolor y mejorar la función en personas con artrosis.

Un metaanálisis de metaanálisis publicado en 2024 encontró mejorías en diferentes escalas de dolor y función, aunque existe gran variabilidad entre las formulaciones estudiadas.

La cúrcuma tampoco es inocua para todas las personas. Antes de utilizar dosis concentradas en forma de complemento conviene revisar medicación, patologías y posibles interacciones, especialmente si se utilizan anticoagulantes o antiagregantes.

Cuándo consultar por dolor articular

El dolor persistente, la inflamación importante, la pérdida progresiva de movilidad, una articulación que se bloquea o cede, o la aparición de síntomas después de un traumatismo requieren valoración sanitaria.

El objetivo no debería ser únicamente “proteger el cartílago”, sino conservar movilidad, fuerza muscular, autonomía y calidad de vida mediante una estrategia adaptada a cada persona.

Bibliografía

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Bideshki, M. V., Jourabchi-Ghadim, N., Radkhah, N., et al. (2024). The efficacy of curcumin in relieving osteoarthritis: A meta-analysis of meta-analyses. Phytotherapy Research, 38(6), 2875-2891. https://doi.org/10.1002/ptr.8153

Moseng, T., Vliet Vlieland, T. P. M., Battista, S., et al. (2024). EULAR recommendations for the non-pharmacological core management of hip and knee osteoarthritis: 2023 update. Annals of the Rheumatic Diseases, 83, 730-740. https://doi.org/10.1136/ard-2023-225041

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World Health Organization. (2023). Artrosis.

World Health Organization. (2022). Musculoskeletal health.

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